No pidas permiso para existir: tu autenticidad no necesita autorización

Vivimos para encajar en moldes ajenos.

Esta es la cruda y difícil verdad que nos cuesta aceptar: preferimos guardar en un armario nuestra mejor versión, para dejar salir esa versión de nosotras que no es real. Y además, es una versión que no nos hace felices.

Se lo que es vivir con ese miedo constante al qué dirán. Sé lo que es sentir que «ser tú misma» en este mundo que tanto juzga parece algo erróneo que debería corregirse. Pero también se lo que significa romper todas esas cadenas.

Dejar de ser pequeña para empezar a brillar

Lo primero te hace ser pequeña, te fulmina la autoestima. Lo segundo, hace que brilles a cada paso, que la gente se gire para mirarte y sobre todo, hace que tú sientas y emitas una energía profunda de felicidad. Porque brillar no es un acto de rebeldía, es un acto de amor.

La autenticidad es algo innato. No tienes que pedir permiso para ser tú, porque simplemente es lo que la naturaleza te ha dado. Lo que si necesitas es reconocer que tu valor es increíble y que el mundo quiere más gente que se atreva a brillar.

Las expectativas ajenas no tienen sitio en tu vida

Las expectativas de otros nunca podrán encajar en tu vida, porque simplemente, no son tú. Si hoy pudieras preguntarte algo sobre ti misma: ¿Qué vida te gustaría realmente vivir?

Y si ya has decidido dejar de pedir permiso, el siguiente paso es aprender a no estar donde no se te quiere bien.

Te leo en comentarios 🙂

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *