Tu derecho a no estar donde no se te quiere bien
¿Cuántas veces te has quedado al lado de personas que te trataban mal? Quizá era tu familia, amigos o esa pareja que no te valoraba y te hacía sentir pequeña constantemente. Lo sabías. Sabías que te hacía daño, pero no eras capaz de moverte por miedo: miedo a lo desconocido, a la soledad y, sobre todo, al qué dirán.
Y yo me pregunto: ¿Cuánto vale esta vida —la única que tenemos— para que le demos más importancia a la opinión ajena que a nuestra propia libertad? ¿Por qué pesa más «lo que otro piense» que el derecho a irnos de un lugar donde no nos sentimos bien?
El miedo al abismo y la trampa del «qué dirán»
Quiero decirte que no estas sola. Yo he estado en ese lugar donde sufres, te sientes pequeña y donde parece que el problema eres tú. Es esa misma sensación de cuando crees que debes dar explicaciones por todo, pero como ya te dije antes, tu autenticidad no necesita aprobación, ni permiso para existir.
Y aun sintiéndote rota, sigues dudando. Te convences que «lo de fuera» será peor que lo que hoy te está haciendo pedazos por dentro. A veces, el peor miedo no es al juicio de los demás. Es el miedo al abismo que viene después. Esa idea de que la vida que viene sea más fría que la que tienes hoy. Pero, ¿Qué hay más frío que sentirse un error para la persona que tienes al lado?
Elegir la libertad: cuando el «no» es tu lugar seguro
Dicen por ahí que somos seres sociales. Sí, de acuerdo. Pero que no se nos olvide que tenemos la libertad de elegir con quién compartimos nuestro camino. No tenemos que quedarnos donde no nos quieren bien por el simple hecho de no estar solos. La soledad no es un castigo; es la puerta de la libertad para quienes deciden dejar de mendigar migajas de atención.
El amor suma, construye y, sobre todo, respeta. Si esa persona —sea quien sea— no te está dando el lugar que mereces, tienes el derecho y la dicha de elegirte a ti. Tienes la posibilidad de amarte tanto que prefieras ser una «solitaria» feliz antes que una compañía marchita.
Es tu derecho a no estar donde no se te quiere bien.
